La crisis que atraviesa el vecino país, producto de la escasez de alimentos, medicinas y del aumento de la violencia, ha provocado la migración de sus ciudadanos. Pero no solo eso. Los miles de colombianos que hace más de dos décadas se radicaron Venezuela ahora están regresando junto con su familia.
Lo cierto es que la política de Colombia ha sido siempre la de abrirle las puertas a todos los venezolanos y demás extranjeros que deseen hacer de esta nación su hogar.
Hay varios tipos de migración de venezolanos. La de destino, en la que tienen como finalidad radicarse en Colombia; la migración de retorno, en la que son colombianos que hace muchos años se fueron a Venezuela y ahora regresaron con sus hijos y esposos venezolanos, y la de tránsito, en la que se ubican los ciudadanos que a diario circulan por las zonas fronterizas o que llegan a Colombia de paso para llegar a otros países.
Basta con mirar en detalle lo que sucede en cada ciudad principal para imaginar el panorama nacional.
Por ejemplo, en algunas ciudades se ha disparado el trabajo sexual de mujeres indocumentadas. Como en Cali, donde cerca de 200 mujeres se han formalizado en este oficio, aunque se estima que la cifra puede aumentar.
Sobre estas debilidades, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, Carlos Romero


dijo en medio de un debate en la Universidad Javeriana que Colombia no está preparada para afrontar las consecuencias de la crisis venezolana.
Por eso aseguró que en el país “tiene que haber un redireccionamiento de diferentes entidades debido a que el Estado no está en capacidad para comprometerse con la atención de alimentación, de educación y de alojamiento tanto para los colombianos que llegan como para los venezolanos”. Y agregó: “Esto no es un problema solo de Cúcuta, sino de todo el país”.
Estos y otros motivos están llevando a los ciudadanos y las organizaciones a pedirle al Gobierno fortalecer las medidas y crear políticas de fondo que generen empleo a locales y extranjeros, para evitar una explotación laboral, para evitar que sigan subiendo los índices de violencia, para frenar el trabajo sexual y para hacer de Colombia un país aún más amable para los colombianos y venezolanos.